
Que la Festa siga siendo Festa
He leído con calma el decreto que regulará determinados aspectos de Les Fogueres de Sant Joan durante 2027. Y creo que hay una idea de partida en la que podemos estar bastante de acuerdo: un racó no debería convertirse en una discoteca privada encubierta.
El propio decreto recuerda que los racós son espacios pensados para la convivencia de los asociados y señala indicios de que algunos espacios adicionales acabaron siendo comercializados o cedidos a empresas de ocio y restauración. Si eso estaba ocurriendo, había que actuar.
Pero un racó tampoco tiene por qué ser un espacio cerrado sobre sí mismo. Les Fogueres son una fiesta popular y de barrio. Un racó puede servir para que los asociados convivan, sí, pero también para abrir la comisión a sus vecinos, acercarles la Festa y hacerles partícipes de ella. Esa es, para mí, una diferencia fundamental.
Una cosa es disponer de un espacio adicional para integrar al barrio, organizar actividades y hacer crecer la participación. Otra muy distinta es convertirlo en esos espacios que popularmente hemos conocido como “racó jove”, donde demasiadas veces el objetivo terminaba siendo que cientos de jóvenes fueran a vivir la fiesta, pero no necesariamente la Festa.
Ahí creo que debemos ser muy claros: si existe explotación comercial encubierta, que se controle y se sancione. Pero si una comisión necesita más espacio para desarrollar una auténtica actividad festera y asociativa, ¿por qué cerrar directamente esa posibilidad para todos?
Y la contradicción aumenta cuando, mientras se restringen los espacios gestionados por las propias asociaciones, el Ayuntamiento plantea desarrollar nuevos espacios de ocio mediante concesiones privadas. Si queremos proteger la esencia de Les Fogueres frente a su mercantilización, tendremos que explicar muy bien dónde ponemos la línea.
También me preocupa que en 2027 no se autoricen nuevos racós o barracas a entidades que no los tuvieran ya en 2026. Es una medida anual, sí, pero espero que no marque una filosofía de futuro.
Alicante crece, aparecen nuevos barrios y nuevas comunidades. Si mañana un grupo de vecinos quiere crear una nueva Foguera o Barraca, participar durante todo el año y construir Festa en su barrio, deberíamos facilitar que pueda demostrar que su proyecto es real.
Protejamos Les Fogueres de los abusos, del negocio disfrazado de tradición y de quienes solo quieren aprovecharse de ellas. Pero no confundamos proteger con limitar su capacidad de crecer, abrirse al barrio y seguir estando vivas.
Porque no es lo mismo venir a vivir la fiesta que formar parte de la Festa.
Fran García Mora


