

Existen situaciones en las que si parpadeas un par de veces seguidas suceden y no te las puedes creer.
El fallecimiento de Loli Cuenca, nueva presidenta este ejercicio de la Foguera Francisco Albert es una de ellas.
A través de mi amistad con su hermana, que se remonta a cuando teníamos veinte años y fuera de Hogueras por mi parte, he seguido de cerca cada día todo lo vivido esta última semana y media.
Tan inesperado. Tan repentino.
Evidentemente no voy a desvelar lo vivido estos últimos días por parte de su familia. No es motivo de este escrito.
Vamos a por otra cosa mucho más importante.
La Hoguera Francisco Albert es una comisión familiar, muy trabajadora, siempre tratando de hacer fiesta para su barrio e innovando en actividades en las que no siempre es recompensado su esfuerzo a nivel festero.
Sin embargo eso no les amedrenta. Los hace más fuertes. Siguen siempre adelante. Seguro también ahora pese al dolor que estáis viviendo y sufriendo.
Lo siento en el alma y sirva este escrito para apoyaros en todo lo que podáis necesitar.
Este pasado verano, la Hoguera tenía elecciones. Loli se presentó a última hora y salió ganadora de ellas.
Trabajadora incansable, festera hasta la médula, con encanto, humilde, comprometida, valiente, decidida, ella.
Sin embargo el destino, o tal vez la (buena o mala) suerte, nos tiene preparado otro camino que no va relacionado con lo que esperamos de ella.
La vida en muchas ocasiones no es justa. No es justo dejar una familia que te necesita. No es justo no poder trabajar para lo que más amas, como es tu Hoguera. No es justo que te reúnas tan pronto con tu madre allá arriba en el firmamento. No es justo que sea así.
No es justo.
Vuela muy alto Loli. Más allá del arcoíris.
David Esclapés Mayor


