

Tras largos meses de trabajo para hacerlo realidad, la Real y Muy Ilustre Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Mar, Nuestra Señora de los Dolores Coronada y San Juan de la Palma, ha hecho público el proyecto completo del paso que el Cristo del Mar estrenará, Dios mediante, el Martes Santo de 2023, en una primera fase de ejecución.
El diseño que se expone a continuación nace de la conjunción de dos obras firmadas por el artista sevillano D. Manuel Guzmán Bejarano, todo un referente en la talla procesional a nivel nacional durante buena parte del siglo XX, cuyo testigo ha recogido en la actualidad su hijo, D. Manuel Guzmán Fernández, haciéndose cargo del taller familiar.

El conjunto, que procesionará a varal, se caracteriza por un trono de estilo barroco contenido cuyas líneas rectas contrastan con la sinuosidad de los espectaculares candelabros que se alzan monumentalmente para iluminar al Crucificado. Todo ello en un alarde de madera de cedro tallada primorosamente y dorada con auténtico pan de oro.
El paso proviene de la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Amargura de La Rambla (Córdoba). El diseño se compone de canastilla con entrantes y salientes en alzada, así como de cuatro cartelas dispuestas en los centros del frente, la trasera y los laterales. Además de otras cuatro situadas en las esquinas y rematadas superiormente por cresterías. Todo este conjunto se apoya sobre un baquetón tallado que recorre toda la mesa del paso, formado por molduras y hojas talladas. Ya se encuentra en una fase avanzada de talla para poder procesionar el año próximo.

Completa el conjunto el juego de seis candelabros de guardabrisas que la Hermandad adquirió el pasado año a la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio de Sevilla.
La composición del diseño que aúna ambas obras corre a cargo de la artística alicantina Dña. Julia Sepúlveda Antón, vinculada a la Hermandad a través del Colegio Inmaculada Jesuitas y cuya sensibilidad nos hace soñar con la imagen que disfrutaremos en la calle el próximo año.
Tan solo añadir que este proyecto está siendo posible gracias a la colaboración desinteresada de muchos hermanos, cofrades y alicantinos que están queriendo formar parte de la que será una ofrenda de amor de nuestra ciudad a su Cristo del Mar, y que engrandecerá notablemente el patrimonio artístico de nuestra Semana Santa, ya de Interés Turístico Nacional.







