
EL SILENCIO DE MARCOS.
En una nave industrial donde todo parecía estancado, donde la imagen de la empresa decaía en popularidad de su sector y donde el ambiente entre la dirección y los trabajadores era muy tensa debido a las estrictas normas, Marcos sostenía la mayoría del trabajo en silencio. Llegaba antes que nadie, solucionaba problemas y proponía mejoras constantes, pero sus jefes siempre respondían igual: excusas, problemas y negativas. Mientras tanto, muchos empleados veían factibles sus ideas y que podrían dar un mejor resultado, ya que las normativas de la empresa se estaban volviendo demasiado estrictas y no dejaban que los resultados mejorasen, sino todo lo contrario.
Durante un tiempo, Marcos dudó de sí mismo y de sus ideas, hasta que entendió que el problema no era su trabajo, sino un sistema que no reconocía el trabajo de la plantilla y cada vez se lo ponían mas difícil para mejorar resultados.
Empezó a preparar algo distinto buscando la forma más eficiente de trabajar para beneficio de la empresa y que creciese gracias a el trabajo suyo y de sus compañeros. Un día aplicó sus cambios en un proyecto muy importante. El resultado fue claro: la gente mas contenta y fueron mejores los resultados.
La dirección reaccionó con tensión.
—No seguiste el procedimiento.
—Pero funcionó —respondió Marcos.
Intentaron obligarlo a volver atrás. Pero esta vez no estaba solo. Sus compañeros, que llevaban tiempo viendo las mismas injusticias, comenzaron a apoyarle. Primero fueron comentarios en voz baja, luego, en las reuniones con la empresa, pasaron a ser negativas a volver al sistema antiguo, y finalmente todo acabó en una protesta abierta. La producción se ralentizó, las quejas crecieron y la presión se hizo imposible de ignorar por parte de la dirección de la empresa.
La dirección, acorralada, viendo que si la plantilla, que estaba mas unida que nunca, no producía los resultados iban a disminuir. La dirección tuvo que ceder. Debido a la presión y para no tener mala prensa, aceptaron los cambios. No por convicción, sino porque entendieron algo evidente: sin el trabajo real del personal base, sin personas como Marcos, la empresa no solo no crecería, sino que sería mucho más pequeña.
Desde entonces, el sistema cambió. No de golpe, ni perfecto, pero por primera vez, las mejoras nacían desde abajo gracias a la unión de todos los que trabajaban en la parte mas baja de la jerarquía de la empresa.
Marcos lideró una revolución que hizo que la directiva mirase mas por los trabajadores, y con la cual se les recompensase mas por su trabajo en vez de poner tanta traba burocrática.
Los resultados desde entonces mejoraron considerablemente y los trabajadores se vieron recompensados tanto en lo laboral como en lo económico.
Una vez mas quedó demostrado que la unión hace la fuerza.


