
LA COMPETENCIA SILENCIOSA.
Nuestras hogueras son sinónimo de fiesta, música, pólvora, tradición, arte efímero, de elegancia y otras muchas cosas. Pero más allá de todo esto, existe otro foco de atención que poco a poco gana más adeptos, dejando atrás el motivo principal de nuestra fiesta, que es el monumento. el foco de atención al cual me refiero no es sino otro que el “belleceo”.
Este proceso de belleza y candidata, salvo pandemia, dura dos años. Nuestras chicas suelen tener como traje oficial dos o tres vestidos de novia alicantina. Saltándonos las presentaciones, estamos hablando de muchísimos actos, en los cuales, , a casi todas las chicas les gusta estrenar ropa (por no decir vestidos). A todo esto tenemos que sumarle en cada evento la peluquería y maquillaje, lo cual incrementa mucho mas la inversión. Por suerte para muchas chicas, tienen a sus familias para hacer frente a este importante esfuerzo económico, ya que la mayoría están estudiando y son pocas las que,por la edad, tienen una solvencia económica estable.
Como decía antes, el calendario oficial está repleto de actos, clara señal de que nuestras hogueras cuentan con una muy buena salud. Cada aparición pública impone,por exigencias del entorno, una imagen muy cuidada y diferente en cada evento.
Pero más allá de mascletás, almuerzos y demás “saraos”, vayamos a los eventos centrales, tales como fogueres en nadal, entrevistas, almuerzos, pasarela y elecció (con sus respectivo ensayos). Aquí es donde entran los vestidos de firmas reconocidas, diseños exclusivos y estilismos personalizados, los cuales pueden alcanzar unos precios dignos de una alfombra roja.
La presión para nuestras chicas suele ser a veces excesiva, y más si le sumamos la “presión digital” y como tienen que “venderse“ en las redes sociales, ya que etc.,que,aunque no exista una norma escrita, se ha consolidado la idea de que la imagen es una parte importantísima para ser elegida una de las 7.
Todo esto, lo económico y lo social, ha creado por el entorno que lo rodea, una competencia silenciosa, en donde todas las chicas no parten desde la misma línea de salida, para nada. Dicha competencia en estos dos ámbitos, a veces, es brutal.
El incremento de gasto de las familias más pudientes no debería alejar del título a jóvenes con talento, educación, carisma y amor por la fiesta, no es justo. Ser belleza o dama del fuego representa compromiso, todos los conocimientos de la fiesta, capacidad de comunicación, empatía y cercanía con los festeros, vecinos y visitantes. Esa es la verdadera manera donde brillan nuestras mujeres y no por las lentejuelas e hilos brillantes de los vestidos más caros.
Puede que haya llegado el momento de una reflexión colectiva para ver a que punto está llegando esto del “belleceo” y la dimensión que está tomando en la fiesta el gran desembolso económico, porque, al fin y al cabo, todas las bellezas y candidatas deberían partir desde la misma línea de salida y que la meta estuviese a la misma distancia.
Para ser la llama principal de la fiesta, lo verdaderamente importante debe de ser la pasión con la que se vive la fiesta.
Volviendo a la reflexión de antes, habrá que preguntarnos: ¿Ha llegado el momento de que se empiece a legislar el excesivo gasto y que nuestras bellezas o candidatas? ¿Vale la pena gastarse tanto dinero cuando realmente sólo son 7 las elegidas?
Miguel Martínez Rebollo


