
Vaya por delante que exculpamos a todos los órganos decisorios. Resumiendo, a Federación de Hogueras de Alicante, que nada tiene que ver con el problema y que estamos seguros que están tan disgustados como muchas de las personas que nos han pedido escribir estas líneas.
Lo digo de verdad.
En adulto siempre cumple, es así. Es como acudir a un restaurante de comida rápida, sirva la comparativa, sabemos qué nos van a ofrecer. Y por cierto, nos gusta. Sin embargo la asignatura pendiente siempre son los niños.
El pasado viernes mientras esperaba a mi hija a la salida del restaurante en la Celebración de Fogueres en Nadal infantil, varios padres se acercaron a mí y me enseñaron fotografías de los platos que ofrecieron a su clientela.
Las personas responsables en casa mesa no están para entonces estar quejándose por el menú, sin embargo el restaurante sabe que los jóvenes son comensales sencillos de atender porque nadie de ellos se queja.
Me indicaban que en muchas mesas tocaban a una croqueta por persona, pero lo interesante no es eso. Lo interesante es que me enseñaron dos platos en los que se apreciaba una pechuga, versión xs, empanada y cinco patatas fritas. Sí, cinco. Al rato me enseñaron otro plato que tuvo más suerte, tenía siete. Las conté evidentemente.
También es verdad que otros infantiles sí tuvieron más suerte y les pusieron más cantidad.
¿Otro caso? En una mesa un niño pidió Fanta limón y el camarero le indicó que no había. Evidentemente sí había. Tal vez no querría hacer un viaje extra. Nunca lo sabremos.
¿Lo pasaron mal? Evidentemente no.
¿Cenaron mal? Evidentemente no.
¿Cenaron poco?
Por favor, sirvan estas líneas para valorar el esfuerzo económico de los padres y la ilusión de los infantiles por sentirse especiales.
Intentemos entre todos que lo sean.
David Esclapés


