
Siempre hemos apostado por la realización de las convivencias de candidatas cerca de nuestra ciudad.
Los motivos creemos que son obvios. La potencialidad de la promoción de nuestra fiesta aumenta de manera exponencial cuanto más cerca las realicemos de nuestra ciudad.
Dado que una vez finalizadas las convivencias, su impacto económico en nuestra ciudad no puede ser cuantificado, lo que realmente nos queda es la imagen proyectada en la localidad seleccionada y el impacto económico que nosotros, Alicante, generamos al acudir, como siempre hacemos, en masa.
Nos ha pasado en Zaragoza, también en Córdoba, por supuesto Murcia y como no podía ser de otra manera, Albacete.
Días previos por sus calles ya pueden descubrirse a los primeros peregrinos de la fiesta. Ese porcentaje poco a poco va aumentando su número hasta llegar lograr que sus hoteles y su hostelería cuelgue el cartel de «Sold out».
¿Es posible que el famoso impacto económico al que siempre nos referimos sea esta vez a la inversa?
Si fuéramos miembros de la corporación municipal de uno de los municipios donde se realizan las convivencias nos estaríamos frotando las manos, una vez firmado el acuerdo de colaboración.
¿No debería financiar las convivencias la ciudad receptora? Asumiendo en parte, al menos, el arte efímero plantado y gran parte de los actos desarrollados.
¿Se ha promocionado Alicante en Albacete o Albacete a los alicantinos?
Estamos convencidos de que al seleccionar una ciudad se presenta al consistorio un dossier donde se incluye la movilización que realiza la ciudad de Alicante. No existe mejor razonamiento que el económico para un gestor.
¿Podríamos obtener paquetes con descuentos promocionales a través de sus Ayuntamientos?
¿Lograríamos descuentos en restaurantes y hoteles?
Nunca olvidemos nuestro poder, el poder de la fiesta de Hogueras de Alicante.
Simplemente tenemos que saber utilizarlo.
David Esclapés Mayor


